Todos pensamos en la herencia que vamos a recibir. Pocos pensamos en la herencia que vamos a dejar. Faltaba una palabra para nombrar a quien decide, en vida, cómo se va a ordenar y transmitir su patrimonio. La acuñamos nosotros: heredante.
Ser heredante no es resignarse a que la ley o el azar decidan por uno. Es tomar conciencia de nuestra condición de mortales y actuar en consecuencia: proteger a quienes queremos, evitar conflictos y lograr que lo que construimos se reciba en un marco de equidad.
Ser heredante es una oportunidad de hacer el bien.
La Planificación Sucesoria es el conjunto de estrategias para que la administración del patrimonio, durante la vida del heredante, y su transmisión hereditaria, después, respondan a sus intereses y deseos y a las necesidades de su entorno afectivo — en un marco de equidad.
Trabajamos sobre tres planos que casi nunca se atienden juntos: los intereses (lo económico, lo previsional), los deseos (los valores, los afectos, lo que cada decisión significa) y el entorno afectivo, que suele ser más amplio que la familia legal.
Repartir en partes iguales parece justo, pero muchas veces genera injusticias afectivas. La equidad da a cada uno lo que le corresponde, protege a quienes son más vulnerables, reconoce esfuerzos y sostiene la armonía y la continuidad familiar. Eso requiere reflexión y diseño — no una fórmula matemática.
Sostener condiciones de vida y cuidar a quienes son más débiles en la familia.
Prevenir conflictos y preservar los vínculos entre quienes van a convivir con la herencia, mucho después de que la herencia se reparta.
Asegurar la continuidad de las empresas y los proyectos que el heredante construyó.
Dar sentido al legado — que lo que se deja diga algo de quien lo dejó.
Ninguna historia se parece a la otra. Pero en todas hay deseos, necesidades y expectativas que merecen ser escuchadas antes de que la ley decida por default.
La planificación sucesoria es, ante todo, el mejor seguro emocional de una familia.
Atiende los deseos y necesidades ligados a las convicciones más íntimas de una persona:
Atiende la perdurabilidad de las organizaciones, más allá de las personas que hoy las conducen:
Distribución del patrimonio entre herederos, con criterio de equidad, dentro de lo que la ley permite.
Legados a instituciones de bien público.
Reconocimiento de hijos extramatrimoniales.
Designación de tutor para hijos menores.
Designación de curador para un familiar con discapacidad.
Fondos especiales para sostener a menores o familiares con discapacidad.
Protección del cónyuge, cuando hay hijos de otra relación.
Protección de la pareja no casada legalmente.
Generación de ingresos para el retiro.
Protección de los padres mayores.
Prevención de conflictos sucesorios.
Orden y resguardo seguro de la documentación.
Relevamos el mapa familiar y el mapa patrimonial: intereses y deseos del heredante, vulnerabilidades, tensiones que todavía no son visibles, y la exposición legal, impositiva y — cuando corresponde — empresarial.
Un plan integral: lineamientos éticos, criterios de equidad, decisiones patrimoniales, plan de comunicación familiar, previsión fiscal, orden documental y, cuando aplica, continuidad empresaria y gobernanza futura.
En alianza interdisciplinaria, trabajamos con testamentos, donaciones, fideicomisos (sucesorios, de administración, accionarios), pactos de indivisión, estructuras societarias, seguros de vida y protocolos familiares — siempre bajo un principio no negociable: el interés del cliente, primero.
Facilitamos las conversaciones más difíciles: entre padres e hijos, entre herederos, entre integrantes de la empresa familiar, con una nueva pareja, con quienes van a ejecutar el legado. Buscamos acuerdos conscientes, no impuestos.
Acompañamos a que cada heredero entienda su rol, asuma su responsabilidad y llegue con madurez patrimonial al momento de recibir.
El albacea es el garante moral y técnico de que la voluntad del heredante se cumpla. Lo ayudamos a ejecutar el legado con fidelidad, a custodiar su espíritu, a mediar preventivamente y a proteger a los herederos más vulnerables. Puede ser una persona de confianza de la familia, un profesional externo, o el propio equipo de CAPS.
Clave cuando hay hijos con discapacidad, cónyuges a proteger, empresas que deben continuar, proyectos educativos o filantrópicos, o patrimonios que requieren administración ordenada durante años. CAPS forma fiduciarios, actúa como fiduciario, integra comités fiduciarios y acompaña a los beneficiarios.
Un patrimonio bien cuidado necesita más de una mirada. Por eso el trabajo se hace en equipo con abogados sucesorios, notarios, contadores, psicólogos y asesores financieros, coordinados por CAPS bajo una premisa innegociable: la necesidad del cliente está primero.
El patrimonio agropecuario tiene una lógica propia: la tierra, la producción, las generaciones que trabajaron el campo antes que uno. Planificación sucesoria pensada para el titular de una explotación agrícola y/o ganadera.
Conocer Gente de CampoHoy también se hereda lo que vive en una pantalla: cuentas, activos digitales, identidad online. Un patrimonio nuevo que la ley y la costumbre todavía no terminan de nombrar.
Conocer Herencia DigitalEso es lo que buscamos para cada heredante que empieza este proceso con nosotros.