Si tenés un campo, seguramente ya contás con un agrónomo o una consultora que se ocupa de la gestión productiva y financiera del establecimiento. Eso está cubierto.
Lo que casi ninguna familia rural tiene resuelto es otra cosa: qué va a pasar con la propiedad del campo y del patrimonio cuando llegue el momento del recambio generacional. Quién queda a cargo de qué. Cómo se reparte con equidad entre quienes trabajan el campo y quienes no. Cómo se evita que una sucesión mal planificada termine dividiendo lo que generaciones enteras construyeron.
De eso nos ocupamos en Gente de Campo.
Nos ocupamos de que el patrimonio se transmita en orden, con equidad, y sin que la sucesión se convierta en un conflicto familiar.
Un establecimiento agropecuario no se sostiene solo con buena gestión productiva. Se sostiene con una familia que puede ponerse de acuerdo. Cuando la sucesión no se planifica, el conflicto entre herederos por la tierra y los activos puede pesar más que cualquier mala campaña.
Planificar a tiempo es la forma de asegurar que lo que se construyó durante generaciones — el campo, pero también los vínculos — siga en pie en la siguiente.
Descargá la guía de Leonardo J. Glikin sobre planificación patrimonial y sucesoria para familias del campo: qué hay que empezar a conversar, qué instrumentos existen, y por dónde arrancar.